Una historia para sentirla

Benicàssim cuenta con una gran historia y un amplio patrimonio artístico que podrás disfrutar los 365 días del año.

La Ruta de las villas, que transcurre en el paseo marítimo y enmarcada entre el Hotel Voramar y la Torre de San Vicente, te trasladará a la Belle Époque Benicense y al turismo señorial de finales del siglo XIX y principios del XX.

Pero no vengas solo para esto. Nuestras fiestas populares son otra de las atracciones turísticas que no puedes perderte. Las patronales en honor a San Antonio y Santa Águeda en enero, la Romería a la Patrona en febrero, la mágica noche de San Juan en junio y las fiestas de Santo Tomás de Villanueva en septiembre.

Como ves, nos gusta mucho celebrar y disfrutar.

Algo mas de historia…

Un lugar único en la zona de Levante

¿Sabías que Benicàssim está relacionado con Jaime I? El 29 de noviembre de 1242, Jaime I donó el Castillo de Montornés y las tierras a su escribano, Pedro Sanz, en compensación a su leal servicio en la reconquista.

Las baronías de Benicàssim y Montornés fueron durante muchos años objeto de donaciones, herencias o ventas entre los nobles de la zona. Esto lo sabemos por la larga lista de propietarios que poseían el lugar desde 1242 hasta 1603.

Anteriormente a la reconquista, el Castillo de Montornés constituyó uno de los más importantes feudos árabes. No tenemos fecha exacta de su construcción, pero manuscritos y documentos de la época nos muestran una intensa vida en el castillo en el año 1000, hasta que fue reconquistado. También se desconoce la fecha de su destrucción, pero se conoce que fue habitado hasta finales del siglo XV.

La Carta Puebla

Durante la Edad Media, Benicàssim era una zona muy poco poblada ya que era un territorio muy castigado por los continuos ataques y saqueos de corsarios y berberiscos. Para intentar solucionar este problema de despoblación se otorgó la Carta Puebla, un documento en el que se consignan las normas generales a las que deben ajustarse los nuevos pobladores o los que fueran después a poblar: obligaciones, exenciones, privilegios, fueros, etc.

Tal medida no obtuvo los resultados esperados, y tan solo unos pocos pobladores se asentaron en la baronía. En este sentido, existen claros vestigios de cuatro núcleos pequeños de población, dos de ellos buscando el refugio de las montañas, uno en las tierras fértiles, muy cerca del actual casco urbano, y finalmente un pequeño núcleo marinero, frente a la Torre de Sant Vicent.

No fue hasta 1769 cuando el Ilustre d. Francisco Pérez Bayer tomó la decisión de fundar una iglesia en este lugar (La Iglesia Parroquial de Santo Tomás), impulsando así la constitución de Benicàssim como pueblo. Y aunque el progreso fue lento al inicio, poco a poco y en especial a partir de 1850, el crecimiento fue espectacular.

Durante el reinado de Alfonso XIII de Borbón en España, Benicàssim destacó por ser una de las poblaciones más pioneras en el sector turístico.

En 1887 se construyó la primera villa de verano. Su propietario, D. Joaquín Coloma, era el ingeniero jefe de las obras del ferrocarril. Este influyente personaje hizo que importantes familias de Valencia comenzaran a construirse sus residencias de verano en Benicàssim, ganándose así, a principios de siglo, el calificativo del Biarritz valenciano.

Desde la primera construcción hasta hoy, Benicàssim ha sufrido una gran transformación poniendo especial mimo en su tejido turístico, hasta el extremo de poseer una extensa y ambiciosa infraestructura turística que puede recibir a más de 100.000 turistas.